El empleo registrado volvió a caer y el salario mínimo sigue perdiendo frente a la inflación

Un informe elaborado por especialistas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) reveló que durante marzo se perdieron alrededor de 11.000 puestos de trabajo formales. Además, señaló que desde noviembre de 2023 ya desaparecieron más de 217.000 empleos privados registrados.

El estudio, realizado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL), indicó que el empleo asalariado formal volvió a mostrar números negativos tras la leve recuperación observada en febrero. En ese marco, el empleo privado registrado registró una baja del 0,1% en comparación con el mes anterior.

Los investigadores remarcaron que la cantidad de trabajadores registrados en el sector privado continúa por debajo de los niveles existentes al inicio de la actual gestión nacional. Asimismo, advirtieron que el volumen actual de empleo se asemeja al registrado a mediados de 2022, reflejando las dificultades que enfrenta la economía para generar nuevos puestos laborales.

Respecto a las empresas, el informe destacó que las firmas más pequeñas continuaron reduciendo personal, mientras que las grandes compañías ampliaron sus plantillas. En tanto, las empresas medianas mantuvieron una situación relativamente estable.

Pérdida del poder adquisitivo

El relevamiento también mostró un fuerte deterioro en los ingresos de los trabajadores. Según los datos difundidos, el salario mínimo, vital y móvil perdió un 39,7% de su capacidad de compra entre noviembre de 2023 y mayo de 2026.

Los especialistas explicaron que la caída se produjo principalmente tras el fuerte proceso inflacionario registrado a fines de 2023 y durante los primeros meses de 2024. Aunque posteriormente hubo ajustes salariales que acompañaron la evolución de los precios, estos no fueron suficientes para recuperar el poder adquisitivo perdido.

Actualmente, el salario mínimo se encuentra por debajo de los niveles registrados antes de la crisis de 2001 y representa apenas una tercera parte del valor máximo alcanzado en septiembre de 2011.

De esta manera, la disminución del empleo formal y el retroceso del poder de compra de los salarios reflejan un escenario complejo para una importante porción de los trabajadores registrados en el país.