Viajar miles de kilómetros en bicicleta, atravesar distintas provincias y convivir con las dificultades del camino fue el desafío que emprendió Máximo Ambrosetti, quien partió el 23 de noviembre desde Ushuaia y completó una travesía de más de cuatro meses recorriendo gran parte del país.
Durante su paso por Radio Ciudad, el cicloviajero relató cómo nació esta aventura que transformó por completo su manera de ver la vida y de relacionarse con el entorno.
UNA IDEA QUE SE CONVIRTIÓ EN AVENTURA
Ambrosetti contó que el viaje surgió casi de casualidad, luego de conversar con un amigo sobre sus ganas de recorrer el país. Fue entonces cuando apareció la propuesta de hacerlo en bicicleta.
“Siempre tuve el deseo de viajar y empecé a investigar experiencias similares. Ahí decidí animarme”, explicó.
También remarcó que no es necesario contar con equipamiento costoso para iniciar una travesía de este tipo, sino tener decisión, preparación y una bicicleta resistente para soportar largas distancias y distintos terrenos.
APRENDER A VALORAR LO SIMPLE
A lo largo del recorrido atravesó rutas asfaltadas, caminos de ripio, zonas montañosas y climas extremos. Hubo jornadas agotadoras y momentos de mucha soledad, aunque asegura que nunca pensó en abandonar.
Según relató, una de las mayores satisfacciones era terminar cada etapa del día, montar la carpa y descansar después de tantas horas pedaleando.
“Aprendés a valorar cosas simples como una ducha caliente, una cama o una mesa para comer”, expresó.
LA SOLIDARIDAD COMO MOTOR DEL VIAJE
La alimentación fue uno de los principales desafíos debido al presupuesto y al peso que debía transportar. En muchas ocasiones se alimentó con fideos, conservas y galletitas, aunque destacó que la ayuda de la gente fue fundamental durante toda la travesía.
Contó que, especialmente en provincias del centro y norte argentino, muchas personas se sorprendían al verlo viajar en bicicleta y no dudaban en ofrecerle agua, comida o un lugar donde descansar.
“La gente ayuda sin pedir nada a cambio, y eso es lo más lindo que me llevo de esta experiencia”, señaló.
RUTAS DIFÍCILES Y MOMENTOS INOLVIDABLES
Entre los tramos más complejos mencionó la Carretera Austral, en Chile, donde debió pasar la noche bajo un puente y sin ningún tipo de servicios. También recordó paisajes de absoluto silencio, donde apagaba la música para disfrutar plenamente del entorno natural.
Más allá de las dificultades, aseguró que el viaje le permitió conectarse consigo mismo y descubrir otra manera de vivir.
UN VIAJE QUE CONTINÚA
Lejos de considerar esta experiencia como un cierre, Ambrosetti afirmó que se trata apenas del comienzo de una nueva etapa personal.
Por ahora permanecerá un tiempo en la región disfrutando de la provincia, aunque adelantó que ya piensa en volver a salir a la ruta.
“El próximo viaje será mucho más largo y sin un destino fijo. Sé que voy a extrañar muchísimo esta vida de viaje”, concluyó.




