Judiciales
Lunes 11 de Mayo de 2026
Por : Contenido Libres
El proceso judicial por el caso de Alves Rubín en el Tribunal Oral Penal de Paso de los Libres sigue sumando capítulos que generan indignación. A la gravedad de los hechos denunciados —detención ilegal y tormentos físicos en 2020— se suma ahora un comportamiento procesal por parte de los imputados que resulta, cuanto menos, llamativo.
Una defensa con guion repetitivo
Lo que más resalta en las últimas audiencias es el uso de un libreto común entre los acusados. Resulta evidente la coordinación en las declaraciones: diversos imputados han coincidido, casi palabra por palabra, en justificar su accionar apelando de forma constante al “clamor de la sociedad”.
Esta repetición sistemática de conceptos tan específicos sugiere una estrategia dirigida, donde la espontaneidad ha sido reemplazada por una narrativa armada. Intentar justificar vejaciones personales bajo el paraguas de un supuesto “clamor” no solo es un recurso gastado, sino que evidencia la falta de argumentos reales frente a las denuncias de asfixia y picana eléctrica que constan en el expediente.
Sin lugar para el cinismo
El punto máximo de esta situación se dio cuando uno de los procesados manifestó su “disposición a perdonar” a la víctima si esta le pedía disculpas. Ante esto, la postura de Rubín es tajante: una víctima no tiene que pedir perdón por los tormentos recibidos en una comisaría.
El juicio entra en una etapa decisiva donde la Justicia deberá decidir si convalida estos relatos estructurados o si finalmente actúa con la firmeza que demanda un crimen de esta naturaleza cometido en democracia. El verdadero clamor, en todo caso, es el de una sentencia que termine con la impunidad.




